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Una ampolla es la respuesta de tu piel ante la constante fricción o a las quemaduras. Aunque tengas un buen calzado, es posible que aparezcan ocasionadas por usar la talla indebida de zapatos, por la piel, por los calcetines húmedos o por la actividad intensa.

Por lo tanto has de tener en cuenta estos consejos si quieres prevenirlas:

  1. Mantener siempre los pies secos: hay que evitar la sudoración y la humedad utilizando calzado de material transpirable, nada de plástico y nylon. En cuanto a los calcetines cambiar siempre que notemos que puedan estar mojados bien por el sudor o por humedad.
  2. Cambiar de calzado: no es bueno utilizar el mismo calzado durante varios días seguidos, los zapatos se han de ventilar y por ello se recomienda el uso en días alternos.
  3. Cuidado con los zapatos nuevos: procura no usarlos el primer día durante muchas horas seguidas, intenta ponerlos durante menos horas y luego incrementar para que vayan adaptándose a tus pies.
  4. Utiliza plantillas cómodas: podrás utilizar plantillas siempre que estas sean adecuadas y que proporcionen un mejor apoyo.
  5. Evita calzado incomodo, como tacón demasiado alto, chanclas demasiado sueltas, o aquellos que aprieten demasiado, pero sobre todo elige la talla que más se ajuste a tu pie.
  6. Mantén los calcetines y los zapatos libres de residuos.
  7. Cuando practiques senderismo o deportes donde se realice un esfuerzo extra, utiliza calzado y calcetines adecuados, usa botas de una talla adecuada y calcetines de material que absorba la humedad incluso dos pares para conseguir siempre que el pie esté seco.

 

 

Los dolores articulares o musculares son muy comunes en las personas que practican ejercicio físico o padecen ciertas enfermedades. La aplicación de frío y/o de calor calman el dolor y son una de las principales medidas no farmacológicas recomendadas para aliviarlo.

¿Cuándo aplicar el frío?

El frío gracias a su capacidad “antiinflamatoria” contribuye a disminuir la inflamación y a calmar el dolor, cuando ha habido un traumatismo, se puede aplicar para evitar el hematoma. o ante un dolor de cabeza,

No se ha de administrar frío a personas con problemas de circulación y sobre heridas abiertas o que no estén curadas.

 

 

¿Cuándo aplicar el calor?

Aplicar calor es muy recomendable para tratar el dolor de las articulaciones siempre que no sea debido a un traumatismo, además, acelera el drenaje de procesos infecciosos y relaja la musculatura contraída.

El calor alivia el dolor y los espasmos musculares.

No se recomienda utilizar el calor en heridas abiertas y durante las primeras 24 horas porque aumenta el flujo sanguíneo y favorece el sangrado

Hay que aplicar calor o frío durante períodos alternos de entre 15 y 20 minutos alrededor de dos horas.